Me hace ruido : episodio 18 : Clases grabadas, vínculos perdidos

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Título

Me hace ruido : episodio 18 : Clases grabadas, vínculos perdidos

Descripción

En este episodio exploramos cómo la virtualidad transformó los vínculos educativos. A través de testimonios, reflexiones y entrevistas, buscamos visibilizar el impacto emocional y relacional de aprender a través de una pantalla. Porque conectarse no basta, lo que importa es cómo lo hacemos.

Transcripción:
Todo bien con la tecnología digital, pero siento que hay algo que nos estamos perdiendo. Me hace ruido. Un podcast algo incómodo, pero necesario. Me hace ruido. Clase grabada, vínculo perdido. Una realidad que nos toca de cerca. En este episodio, clase grabada, vínculo perdido. Nos metemos de lleno en un tema que incomoda. Una realidad que nos toca de cerca. Hoy ponemos foco en la tecnología, especialmente en el uso de las plataformas más populares que marcaron el inicio y el auge de la educación virtual, Zoom y Meet. Si bien facilitan la vida, pero piensen, ¿qué estamos perdiendo con el uso de estas plataformas? Es clave indagar cómo las clases virtuales han transformado nuestra experiencia universitaria y cómo, de a poco, se fue diluyendo el vínculo entre docentes y estudiantes. A lo largo de este episodio, vamos a analizar cómo las tecnologías digitales impactan en las relaciones, en las formas en que aprenden y, tal vez, lo más importante, en cómo se vincula dentro de este nuevo modelo educativo y cómo mantener esos vínculos perdidos por la digitalización. Prepárense para escuchar datos reveladores, las voces genuinas de quienes viven esta realidad todos los días, estudiantes y profes. Así que quedate, porque en este episodio vamos a poner sobre la mesa qué estamos perdiendo en la era digital. ¿Arrancamos? Hace unos años, la vida universitaria se caracterizaba por un contacto directo y presencial. El aula fue un espacio central de esa experiencia. Había chalas naturales, se generaba una energía única al compartir un mismo espacio. La presencialidad y la interacción cara a cara son una parte fundamental. La pandemia aceleró el proceso de digitalización y nos vimos obligados a adoptar nuevas formas de enseñanza y aprendizaje. Las clases presenciales fueron reemplazadas con la tecnología. Esa transformación trae desafíos profundos y muchas veces invisibles. Se pierde el sentido de permanencia, se limita el acompañamiento cercano, se pierden oportunidades de resolver dudas que antes surgían en las clases presenciales. La calidez del aula se enfrío al trasladarse a las pantallas. Hablar de tecnología en el ámbito educativo invita a reconocer tanto sus ventajas, pero también sus limitaciones. No se trata solo de incorporar dispositivos o plataformas digitales en el aula, sino de pensar cómo estas herramientas transforman las maneras de enseñar y de aprender. En muchos casos, se naturaliza el uso de la tecnología como soluciona los problemas Pero la realidad es más compleja. Para entender mejor este punto de vista en torno al uso de las tecnologías en contextos educativos, hoy se busca referencias que aporten una mirada más profunda. Un ejemplo interesante es el artículo de Ítalo, Enrique Zambrano Mera y Leandro Chancai García, publicado en la revista Cualitas en 2024. Ellos señalan lo siguiente. Y es cierto, ven lo positivo en la tecnología, ya que nos ayudan bastante en la educación, pero ¿qué pasa con el que no tiene acceso a internet o no puede adquirir un dispositivo como el celular o una computadora? Eso genera desigualdad y no alcanza con incorporar la tecnología para que nos faciñe más de la vida. Y por otro lado, el uso de las tecnologías en el ámbito educativo en el ámbito educativo en el ámbito educativo en el ámbito educativo en el ámbito educativo en el ámbito educativo y no alcanza con incorporar la tecnología para que nos facilite una cursada, sino que hay que cambiar la forma de enseñar para que realmente funcione y sume al aprendizaje. También es interesante revisar otras miradas sobre el tema, y encontramos un artículo de Adyón Parrales y Zeballo Cedeño, publicado en ciencia latina en el 2020, que trae un análisis sobre el impacto de las tecnologías en la educación. Ellos plantean lo siguiente. Las TIC han transformado profundamente el panorama educativo, pero su implementación requiere formación y adaptación pedagógica para maximizar beneficios y evitar la pérdida de acompañamiento y comunicación entre docentes y estudiantes. Estas tecnologías cambiaron por completo la forma en que se enseña y se aprende, pero ese cambio no ocurre solo por tener computadoras o plataformas digitales. Para que realmente funcione, los docentes necesitan capacitación y tienen que adoptar sus métodos de enseñanza a esta nueva realidad. No se trata solo de subir una clase grabada de Zoom o Meet, hace falta pensar cómo mantener la atención, motivar la participación y, sobre todo, cuidar el vínculo que se necesita en la universidad. Y quizás se pregunten, ¿qué son las TIC? Son las tecnologías de la información y la comunicación. En palabras simples, son esas herramientas tecnológicas que usamos para comunicarnos, acceder a información o compartirla, por ejemplo, internet, computadoras, celulares, plataformas educativas, entre otros. En este punto, sumamos la voz de alguien que estudia este tema todos los días. Javier Di Saggio es especialista en educación y TIC y desde su experiencia plantea algo fundamental y así lo explica. Pensar en estudiantes que tengan la necesidad y las ganas de estar dentro del aula y a partir de ahí establecer propuestas pedagógicas que incluyan las tecnologías para potenciarla. De esa manera crear un nuevo clima escolar en el cual permita que tantos docentes y estudiantes aprendan y colaboren en un mismo entorno donde las TIC, en este caso, lo que van a hacer es potenciar lo que es la educación, el aprendizaje, pero de ninguna manera van a sustituir al docente y mucho menos intentar que el docente sea sustituido por la tecnología, que un buen docente va a ser mejor docente aún con las TIC, pero de ninguna manera un mal docente va a dejar de estar utilizando la tecnología. Lo que menciona Javier Di Saggio nos deja en claro que la tecnología puede sumar muchísimo, pero nunca va a reemplazar la presencia y la calidad de un buen docente y usando la tecnología como un apoyo, no como un reemplazo. Ahora iremos un paso más allá, después de todo lo que escuchamos y analizamos, es importante conocer la voz de quienes están del otro lado de la pantalla, les estudiante. Hablamos con algunos de ellos que nos cuentan cómo viven realmente su rutina virtual entre Zoom y Meet. Sus experiencias son fundamentales porque ellos sienten a flor de piel lo que significa aprender sin contacto presencial y con vínculos que a veces se enfría. Uno de ellos es Iván Cruz, estudiante del último año de Quine Zoología y Fisiatría en la Universidad Católica de Santiago del Estero. Nos cuenta su experiencia de cursar su carrera a través de la pantalla. Y es bastante difícil porque por más que ya tenemos presencialidad y todo, en las clases virtuales es como que todavía se conserva esa mala costumbre, le diría yo, de que el profesor habla como un monólogo y siempre que estamos en clases responden las mismas cuatro o cinco personas y las clases no son tan dinámicas como lo serían de forma presencial. O sea, eso creo que por ahí es lo que más me resulta difícil de las clases virtuales, pero por una cuestión que como digo es mucho menos dinámico. Y por ahí también es muy difícil conectar con los profes, pero más que nada es una cuestión que por lo menos yo dejo conectada a la compu y me distraigo con cualquier cosa y como que no puedo crear ese vínculo con el profesor que tendría estando cara a cara, escuchando cara a cara y por ahí me animaría un poquito más a responder. Y estas vivencias se repiten, se vuelven casi habituales. Otro testimonio que escuchamos es el de una alumna, Lourdes Molina, que estudia licenciatura de ciencia geológica y nos expresa lo que siente. Uno de los principales desafíos es poder interactuar con el docente, con el profesor. Yo creo que no soy la única persona que al tener que grabar las clases no sentís esa presión en el momento de estar en clases comparado con la presencialidad. Como que tu enfoque en sí es distinto estando presencialmente a estando virtualmente. No le prestas la atención necesaria a la materia porque ya sabes que la puedes grabar y la puedes repetir tranquilamente a la clase y la interacción en sí con el profesor Tanto de los docentes como de los alumnos es prácticamente nula. Estas experiencias no son simples observaciones, también reflejan un vacío que muchas veces es invisible. Pero qué pasa directamente en la calidad del aprendizaje, no dejan ver con más claridad lo que realmente significa perder el vínculo. Después de escuchar a los estudiantes necesitamos la mirada de especialistas que piensan en la educación. Hoy tenemos que entender los desafíos actuales y cómo sostener los vínculos en esta era digital. Escuchamos a Carlos Boulasio, doctor en educación y referente en innovación pedagógica en Argentina. La reflexión es más profunda, es preguntarnos este recurso de qué manera, por ejemplo, y vinculándolo con capacidades profesionales docentes, de qué manera ayuda, por ejemplo, al que está en formación a consolidar los conocimientos a enseñar o a gestionar una clase o a tomar decisiones pedagógicas en base al conocimiento que haya del grupo clase, por ejemplo, o como instrumento de evaluación, cómo puedo hacer una reflexión pedagógica del instrumento y cómo lo voy apropiando porque si no muchas veces esta simulación de lo tecnológico queda solamente en el cambio de un soporte. Pero no estamos de alguna manera incluyendo el recurso en un verdadero proceso de reflexión pedagógica. Él explica algo importante. Desde que las clases pasaron a Zoom y Meet, pareciera que ya con usar la tecnología estamos haciendo algo nuevo, pero la verdad es que lo único que hicimos fue cambiar el soporte. La relación entre profes y estudiantes no es solo que uno hable y el otro escuche, como si fuera un monólogo, va mucho más allá. Es un vínculo que motiva, que genera confianza, que nos da contención y una mano para enfrentar tanto los desafíos de la facu como lo de la vida misma. Al principio de la pandemia, esa conexión tan única empezó a parecer muy poco, ya no ha fluido tan natural como antes. Cuando la clase es solo por videollamada, esa interacción espontánea que se da en persona se fuma. Se vuelve difícil darse cuenta si alguien está perdido, si tiene una duda o necesita ayuda en el momento. Las caras en las ventanitas no siempre dicen mucho. Esto lo hablamos con Andrés Chayle, profe de la Tecnicatura en Comunicación Digital Convergente que nos cuenta lo siguiente. que están pasando por situaciones muy complejas, es contexto social. Creo que una de las cosas que uno observa que se va perdiendo con esto de la hebridez o de las aulas virtuales es que perdes el vínculo, se profundiza la individualidad del video. Además, la comunicación digital puede generar malos entendidos. Una pregunta puede parecer agresiva si no se escucha en el tono de voz. Esto, sumado a la falta de contacto, potencia la sensación de aislamiento y soledad, lo que afecta no solo el rendimiento académico, sino también el bienestar emocional de quienes estudian. La verdadera enseñanza va más allá de la transmisión de contenidos. A continuación, compartimos un fragmento del Dr. Facundo Mánez, quien menciona la importancia del rol docente. ¿Por qué los chicos no tienen atención? Tenemos que preguntarnos alguna vez por qué los docentes no atraen la atención de los chicos. Pero eso no va a quitar el rol que tienen los docentes. El rol del contacto humano es irreemplazable. La educación a distancia es importante, es complementaria, pero no va a reemplazar al rol del docente, del maestro, del tutor, del ejemplo. Porque el cerebro aprende básicamente cuando algo nos motiva, nos inspira y nos parece un ejemplo. En la pandemia, más de una vez escuchamos que el contacto humano es irreemplazable. Esa es la verdad que impacta directamente en lo que aprendemos. Para entender mejor cómo se construye hoy el vínculo entre docentes y estudiantes, hablamos también con quienes lo viven desde el otro lado, los profes. Alejandra García Vargas, profesora de sociología en la Facultad de Humanidades, nos cuenta cómo percibe esta relación en la universidad actual, donde la presencialidad y la virtualidad se mezclan todo el tiempo. Yo creo que la calidad del vínculo entre docente y estudiante se conforma en la actualidad en múltiples planes. La realidad que nosotros habitamos es una realidad que tiene componentes de la presencialidad física y componentes de la presencialidad virtual. Y los vínculos se juegan en ambas dimensiones. Así que creo que la calidad del vínculo se enriquece cuando en las dos partes del vínculo hay una voluntad de interacción. Más allá que hay que intentar lograr que esa presencia se activa. A mí una cosa que me pasa a veces con las clases híbridas es que si no estoy con otra persona que sea un asistente pendiente de lo que pasa en el chat del Zoom, se puede llegar a perder esos aportes. Entonces eso sí me parece que es necesario, siempre un complemento de esa colaboración muy constante, porque lo que no logro hacer es estar pendiente de las dos vías al mismo tiempo. Además, la profe Vargas nos invita a pensar en un punto importante. En las clases virtuales, la interacción se sostiene con pantallas, pero se pierden gestos, miradas y la proximidad física que hacen única la relación entre docentes y estudiantes. La mediación por tecnologías hace perder una parte del cuerpo, o sea la proximidad, o sea la lectura de indicios sobre el cuerpo, la gestualidad, los tonos, los ritmos, la cercanía o no del cuerpo, que evidentemente marcan una relación de una manera diferencial. El vínculo mediado por tecnologías siempre está muy mediado por la palabra y por la palabra escrita o por la imagen. Entonces ahí hay una diferencia. ¿Qué hace un profe cuando ve a sus alumnos perdiéndose entre pantallas y distracciones? Mantener el vínculo no es tan simple como parece. Gonzalo Federico Zubia, docente e investigador en la Facultad de Humanidades, nos cuenta cómo hace para que la clase no se sienta como un discurso y mantener el interés para que haya siempre un ida y vuelta. Respecto de las situaciones de motivación o cómo encontrarnos, cómo propiciar ese diálogo, esa interacción, ese pensar conjunto, que es el modo por lo menos en que pienso en las clases, termina siendo siempre un desafío para poder pensar y cómo hacerlo y que no sea de nuevo un monólogo para los estudiantes donde no haya esa confirmación de un feedback. Voy haciendo un chequeo, una confirmación de este pensar conjunto. Estoy haciendo una exposición, pero es un pensar conjunto si esas personas con las que estoy dialogando ahí van siguiendo, me van entendiendo y en algún momento poder introducir más bien cierto elemento de humor o algún gags o algo que llame un poco la atención, que descontracture el momento y de poder pensar e incluso llevarles a lugares, suscitarles la polémica y ahí a ver cómo nos movemos y cómo pensamos y devolverles lo que están pensando. Es el modo en que aprendí a dar clases y un modo que me resulta interesante de poder trabajar con los estudiantes. Entonces me parece que mi modo de motivar es eso, es como llevarles a algunas situaciones, ejemplos, a lugares donde se genere esa reflexión. Es importante no solo conectarse. Hace falta que profes y estudiantes desarrollen una comunicación más empática con humor, leer esas preguntas casuales, con ganas reales de saber cómo está el otro. Eso que antes pasaba en el aula cara a cara, ahora tienen que encontrar su lugar en las pantallas. La tecnología debería unirnos, no convertirse en un muro frío donde cada uno queda aislado y las universidades tienen que estar a la altura. No alcanza con mandar contenido, hace falta armar estrategias que acompañen, que generen comunidad, que usen bien las herramientas como Zoom o Meet. Pero siempre pensando en lo humano. Las tecnologías digitales como Zoom y Meet llegaron para quedarse. Son herramientas poderosas que han redefinido la educación casi por completo. Pero no podemos permitir que nos hagan perder lo esencial, las relaciones humanas que nutren el aprendizaje, la creatividad y la vía universitaria en su totalidad. Ahora más que nunca es importante que aprovechen estas herramientas para conectar de verdad, más allá de la pantalla. Póngase a pensar, ¿les prestan verdadera atención a las clases? ¿Sienten que están aprendiendo en serio o solo se conectan? Esto nos hace pensar, ¿de verdad están estudiando o están aprendiendo lo que deberían en estas clases? La calidad de la educación en esta era digital no depende solo de la plataforma ni del docente. Es una responsabilidad que compartimos todos. ¿Y ustedes cómo lo viven? ¿Tienen una relación fluida por sus profes o solo se conectan para marcar la asistencia? Gracias por quedarse con nosotros hasta el final de este episodio. Clase grabada, vínculo perdido. Esperamos que las voces, los datos y las reflexiones que compartimos les hayan resonado. Y recuerden, sigamos pensando juntos sobre cómo construir vínculos auténticos y significativos en esta era digital que no para de transformarse. Esto es una creación de Diamantes Producciones. Muchas gracias por escucharnos. Cada episodio de esta serie de podcast fue producido por estudiantes del Taller de Tecnología y Producción Radiofónica 1, de la Licenciatura en Comunicación Social y de la Tecnicatura en Comunicación Digital Convergente, ambas carreras de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy. Me hace ruido. Me hace ruido es una producción original y de construcción colectiva de la Universidad Pública Argentina. Me hace ruido. Escucha todos los episodios en esta plataforma. Me hace ruido.

Autor

García, Lucia Verónica
Ferreyra, Estéfani Macarena
Vilca, Florencia Antonella
Angulo, Carolina del Valle
Gutiérrez, Miriam Fernanda

Fecha

Derechos

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Formato

Idioma

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Tipo

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Identificador

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Cobertura

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Extensión

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Episode

18

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Colección

Citación

García, Lucia Verónica et al., “Me hace ruido : episodio 18 : Clases grabadas, vínculos perdidos,” Repositorio - FHyCS - UNJu, consulta 23 de agosto de 2026, https://investigacion.fhycs.unju.edu.ar/repositorio-tesis/items/show/411.

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